martes, 2 de septiembre de 2014

EL FUEGO TRANSFORMADOR Y LA ACCIÓN ADECUADA, 3 (Extracto del cuento “El oso de la luna llena” del libro “Mujeres que corren con los lobos”)




Ninguno de nosotros puede escapar por entero a su historia, podemos empujarla hacia el fondo pero estará allí de todos modos.
En cambio si una persona hace las cosas que hemos enumerado podrá contener la cólera y al final todo se calmará y se arreglará. No del todo, pero si lo suficiente como para seguir adelante. Y la persona lo podrá afrontar cada vez mejor porque sabrá en que momento tiene que ir a visitar de nuevo a la curandera, subir a la montaña y  liberarse de la ilusiones que le inducen a pensar que el presente es una representación exacta y calculada del pasado.
Una persona recuerda que puede ser violenta y generosa a la vez. La cólera no es como un cálculo renal que se acabará eliminando con tiempo y paciencia. Hay que emprender una acción inmediata.


EL FUEGO TRANSFORMADOR Y LA ACCIÓN ADECUADA, 2 (Extracto del cuento “El oso de la luna llena” del libro “Mujeres que corren con los lobos”)





Mientras la mujer estaba aprendiendo en la montaña todo era mágico. Ahora que ya ha bajado, la vida tiene que volver al mundo. Pero la mujer se encuentra bajo los efectos de la experiencia en la montaña. Ha adquirido sabiduría. La energía que estaba presa en la cólera se puede usar para otras cosas.
La furia residual de las antiguas heridas puede compararse con el trauma de una herida de metralla. Es posible extraer casi todos los fragmentos de metal, pero siempre quedan los que son diminutos. En ciertos momentos esos minúsculos fragmentos se retuercen y dan vueltas en el interior dando lugar  una vez más a un dolor idéntico al de la herida inicial, y entonces se produce el estallido de la cólera. La persona se tensa teme el impacto del dolor y como consecuencia el dolor se intensifica. La persona está realizando una drástica maniobra a tres frentes: 1. trata de contener el acontecimiento exterior, 2. trata de impedir que se trasmita el dolor de la antigua herida y 3. Intenta afianzar  la seguridad de su posición efectuando una carrera psicológica con la cabeza inclinada.
Por eso es necesario hacer una pausa en pleno proceso, retirarse y buscar la soledad. Es demasiado pedirle a una persona que, al mismo tiempo, luche y afronte la sensación de sentirse destripada por un disparo.

Una mujer que ha subido a la montaña se retira, afronta primero el acontecimiento más antiguo y después el más reciente, decide que es lo que va a hacer,, sacude la cabeza para librarse del collar que le rodea la garganta, endereza las orejas y regresa para actuar con dignidad.

EL FUEGO TRANSFORMADOR Y LA ACCIÓN ADECUADA, 1 (Extracto del cuento “El oso de la luna llena” del libro “Mujeres que corren con los lobos”)





La iluminación no tiene lugar en la montaña, se produce cuando se disuelve la cura mágica. Todos nos enfrentarnos a esta situación, pues todos pensamos que, si trabajamos duro y emprendemos una búsqueda sagrada, obtendremos algo sólido, algo importante que en un abrir y cerrar de ojos lo arreglará todo definitivamente.
Pero no es así como funciona la cosa. Aunque adquiramos todos los conocimientos del mundo, todo se reduce  una cosa, práctica. Se reduce a llegar a casa y llevar a efecto paso a paso todo lo que hemos aprendido. Tan a menudo como sea necesario, durante todo el tiempo que se pueda o siempre, según los casos.
Resulta mu tranquilizador saber que, por más que la devore la cólera, una persona sabe exactamente y con toda la habilidad de un experto, lo que tiene que hacer al respecto: esperar, liberarse de las ilusiones, subir a la montaña, hablar con ella y respetarla como una maestra.

En este cuento se nos ofrecen muchos registros, muchas ideas a cerca de la manera de recuperar el equilibrio: ofrecer a la persona enfurecida la amabilidad y el tiempo necesarios para superarla a través de la introspección y la búsqueda.

domingo, 31 de agosto de 2014

LA INTERVENCIÓN DE LA CURANDERA: EL ASCENSO A LA MONTAÑA 2 (Extracto del cuento “El oso de la luna llena” del libro “Mujeres que corren con los lobos”)






La mujer del cuento entona agradecimiento a los árboles por haberle permitido el paso, “Arigato zaishö”, que significa “Gracias Ilusión” En japonés zaishö significa la capacidad de ver las cosa que nos impiden una comprensión más profunda de nuestra persona y el mundo.
La ilusión se produce cuando algo crea una imagen que no es real. En el cuento, al paso de la mujer, los árboles levantan sus ramas para que pueda seguir adelante. Simboliza la disipación de las ilusiones. El levantamiento de los velos hace que la persona sea lo bastante fuerte como para soportar lo que es la vida y comprender las pautas de los acontecimientos, de las personas y de las cosas; y finalmente, para aprender a no tomarse tan en serio la primera impresión y mirar más allá y detrás de ella.
La mujer de este cuento emprende un viaje para traer la luz a la oscuridad de la cólera. Para hacerlo tiene que comprender las numerosas capas de la realidad de la montaña.
Nosotros también tenemos muchas ilusiones acerca de la vida, y cuando conseguimos ver a través de estas ilusiones, descubrimos la faceta oscura de la cólera.
Perdemos las ilusiones cuando asumimos el riesgo de conocer el aspecto verdaderamente salvaje de nuestra naturaleza, que es el mentor de la cólera, la vida, la paciencia, el recelo, la cautela, el sigilo, la lejanía y el ingenio, todo lo que representa el oso de la luna creciente.
Durante su ascenso a la montaña unos pájaros se acercan a ella. Son los espíritus de los muertos que carecen de descanso, en cuanto reza por ellos, la mujer se convierte en su familia. Se trata de comprender  los muertos de la psique que no tienen familia. Son los pensamientos, palabras e ideas creativas de la vida de una mujer que han sufrido una muerte prematura, lo cual es una de las causas más profundas de su cólera.

Para acercarse al misterio del oso hay que darle de comer. La curación de la cólera es un viaje muy arduo  pues consiste en despojarse de las ilusiones, aceptar las enseñanzas de la furia, pedir ayuda a la psique instintiva y ayudar a los muertos a encontrar su descanso.

LA INTERVENCIÓN DE LA CURANDERA: EL ASCENSO A LA MONTAÑA 1 (Extracto del cuento “El oso de la luna llena” del libro “Mujeres que corren con los lobos”)






En lugar de intentar “portarnos bien” y no sentir cólera o, en lugar de utilizarla para quemar todas las cosas vivas a cien kilómetros a la redonda, es mejor pedirle primero a la cólera que se siente con nosotras a tomar un té y charlar un rato, y de esta manera descubrir cuál fue su origen.
Al principio la cólera se comporta como el encolerizado marido del cuento. No quiere hablar, no quiere comer, sólo quiere permanecer sentada con la mirada perdida en la distancia o insultar para que le dejen en paz. Es en este momento crítico cuando tenemos que acudir a la curandera, nuestro yo más sabio. La curandera es siempre “la que ve de lejos”. En los cuentos simboliza la parte serena e imperturbable de la psique. Todas las mujeres poseen esta medidora, forma parte de la psique salvaje y natural y tiene un carácter innato. Si hemos perdido su pista la podemos recuperar examinando con calma la causa que provoca nuestra furia.
La indignación que naturalmente sentimos a propósito de los distintos aspectos de la vida y de la cultura se exacerba cuando se producen repetidos incidentes de falta de respeto, malos tratos, abandono, o acusada ambigüedad en la infancia. La persona que ha sufrido estas lesiones está sensibilizada ante las nuevas lesiones y echa mano de sus defensas para evitarlas. Las graves pérdidas de poder que nos llevan a dudar de nuestro valor como seres dignos de atención, respeto y solicitud por parte de los demás dan lugar a una dolorosa y enfurecida decisión infantil de no permitir en la edad adulta que nos vuelvan a lastimar de la misma manera.
Si una mujer ha sido educada de tal forma que tenga menos expectativas positivas que otras mujeres de la familia y ha sufrido severas restricciones en su libertad, lo más probable es que su cólera natural se desborde ante ciertas actuaciones, cuestiones, tonos de voz, gestos, palabras y otros desencadenamientos sensoriales que le recuerden los acontecimientos originarios.

Aunque es bien cierto que a veces necesitamos desahogar nuestra furia antes de poder pasar a una serenidad aleccionadora, debemos hacerlo con cierto comedimiento. De lo contrario sería como arrojar una cerilla encendida a un charco de gasolina. La curandera dice que sí, que la cólera se puede cambiar, pero hace falta algo perteneciente al mundo instintivo. En el cuento estos elementos se encuentran en la montaña, las claves para transformar el sufrimiento, el negativismo y los aspectos rencorosos de la cólera.

LAS ENSEÑANZAS DE LA CÓLERA (Extracto del cuento “El oso de la luna llena” del libro “Mujeres que corren con los lobos”)






El contenido de este cuento nos muestra que la paciencia es un auxiliar de la cólera, pero el mensaje más profundo se refiere a lo que tiene que hacer una mujer para restablecer el orden en la psique y sanar con ello la cólera del yo.
Cualquier emoción, incluida la cólera, lleva aparejados el conocimiento y la perspicacia, algo que algunos llaman esclarecimiento Nuestra furia puede convertirse por algún tiempo en nuestra maestra, es decir, en algo de lo que no nos convenga prescindir precipitadamente, algo que, a través de diferentes imágenes, se convierta en un símbolo del que podamos aprender y con el que podemos tratar interiormente para luego transformarlo en algo útil en el mundo o, en su defecto, abandonarlo y dejar que se disipe.
En una vida cohesiva la cólera no es un elemento de reserva. Es una sustancia que está esperando nuestros esfuerzos de transformación.
El ciclo de la cólera es como cualquier otro ciclo, sube, cae, muere y es liberada como nueva energía. El hecho de prestar atención a la cólera da lugar al proceso de transformación. Si una persona permite que su cólera se convierta en su maestra y se transforme por este medio, la cólera se dispersa. Entonces puede utilizarse esta energía en otras áreas, especialmente en el área de la creatividad. Aunque algunas personas afirman poder crear a partir de su cólera crónica, el problema es que la cólera limita el acceso al inconsciente colectivo, de tal forma que una persona que crea  partir de la cólera tiende a crear lo mismo una y otra vez. La cólera no transformad puede convertirse en un mantra constante alrededor del tema de la opresión, nuestro sufrimiento y nuestra tortura.

La cólera corroe la certeza de que algo bueno puede ocurrir. Detrás de la pérdida de la esperanza se encuentra la cólera; detrás de la cólera, el dolor; detrás del dolor, habitualmente la tortura, sea de la clase que sea, a veces reciente, a menudo muy antigua.

sábado, 30 de agosto de 2014

DICHOS Y REFRRANES APLICADOS AL ENEAGRAMA

http://www.haiki.es/2014/08/dichos-y-refranes-aplicados-al-eneagrama/

LLAVE TONAL PARA LA LLAMA DORADA, 13


LLAVE TONAL PARA EL RAYO DORADO, 12


LLAVE TONAL PARA EL RAYO DORADO, 9


CLAVE TONAL PARA LA LLAMA DORADA, 11


LLAVE TONAL PARA LA LLAMA DORADA, 10


LLAVE TONAL PARA LA LA LLAMA DORADA, 8


LLAVE TONAL LLAMA DORADA, 7


lunes, 18 de agosto de 2014

LAS DIOSAS OBCENAS, 1


(Extractos de “Mujeres que corren con los lobos”, capt.11: “El calor, la recuperación de la sexualidad sagrada)



Hay un ser que habita en el subsuelo salvaje de la naturaleza femenina. Es nuestra naturaleza sensorial, y como cualquier criatura integral tiene sus propios ciclos naturales y nutritivos.
Este ser es inquisitivo, amante de la relación, a veces rebosa energía  y otras permanece en estado de reposo.
Reacciona a los estímulos sensoriales: la música, el movimiento, la comida, la bebida, la paz, el silencio, la belleza, la oscuridad.
Este aspecto de la mujer es el que posee calor. No es un calor del tipo “Vamos a acostarnos nena”, sino un fuego subterráneo cuyas llamas suben y bajan cíclicamente. A partir de la energía que allí se libera, la mujer actúa según le parece.

El calor de la mujer no es un estado de excitación sexual sino un estado de de intensa conciencia sensorial que incluye su sexualidad, pero no se limita a esta.

LAS DIOSAS OBCENAS 4


(Extractos de “Mujeres que corren con los lobos”, capt.11: “El calor, la recuperación de la sexualidad sagrada)

   


BAUBO, LA DIOSA DEL VIENTRE
Hay cuentos de la entrepierna por todo el mundo, uno de ellos es Baubo, una diosa de la antigua Grecia, la llamada “diosa de la obscenidad”. Se le atribuyen también otros nombres como Yambe. Es una de las más seductoras y pícaras divinidades del Olimpo
Solo existe una famosa referencia a Baubo ben los escritos de la antigüedad, lo que parece indicar que su culto fue destruido y quedó enterrado bajo la estampida de las distintitas conquistas.

“Deméter, la madre tierra, tenía una hermosa hija llamada Perséfone que un día estaba jugando en un prado. Perséfone tropezó con una preciosa flor y alargó las puntas de los dedos para acariciar su ella corola. Súbitamente el cielo comenzó a estremecerse y un gigantesco zigzag rasgó la tierra. De las profundidades de la tierra surgió Hades, el dios de ultratumba. Era alto y poderoso y permanecía de pie en un carro negro tirado por cuatro caballos de color espectral.
Hades agarró a Perséfone y la atrajo hacia su carro en medio de un revuelo de velos y sandalias. Después los caballos se precipitaron de nuevo al interior de la tierra. Los gritos de Perséfone sonaban cada vez más débiles, a medida de que iba cerrando la brecha de la tierra como si nada hubiera ocurrido.
Los gritos y llantos de la doncella sonaron por todas las piedras de las montañas y subieron borboteando en un acuático lamento desde el fondo del mar. Deméter oyó gritar a las piedras. Oyó los gritos del agua. Después un pavoroso silencio cubrió toda la tierra mientras se aspiraba en el aire el perfume de las flores aplastadas.
Arrancándose la diadema que adornaba su inmortal cabello y desplegando los oscuros velos que le cubrían los hombros, Deméter voló sobre la tierra como un ave gigantesca, buscando y llamando a su hija.
Aquella noche una vieja bruja les comento a sus hermanas junto a la entrada de su cueva que aquel día había oído tres gritos: uno era el de una voz juvenil lanzando alaridos de terror; otro una quejumbrosa llamada; y el tercero, el llanto de una madre.
No hubo manera de encontrar a Perséfone  y así inicio Deméter la búsqueda de su amada hija a lo largo de varios meses. Estaba furiosa, lloraba, gritaba, preguntaba, buscaba en todos los parajes de la tierra por arria, por abajo y por dentro, suplicaba compasión y pedía la muerte.
Así pues, ella, que lo hacía crecer todo eternamente, maldijo todas las tierras fértiles del mundo, gritando en su dolor: “¡Morid! ¡Morid ¡Morid!” A causa de esta maldición ningún niño pudo nacer, no creció trigo para amasar pan, no hubo flores para las fiestas ni ramas para los muertos. Todo estaba marchito y consumido.
Deméter ya no se bañaba, sus túnicas estaban empapadas de barro y el cabello le colgaba en enmarañados mechones. A pesar del terrible dolor de su corazón no se daba por vencida.
La diosa se desplomó junto a un pozo de una aldea donde nadie la conocía Una mujer, más bien una especie de mujer, se acercó a ella bailando, agitando las caderas, como si estuviera en pleno acto sexual, mientras su pechos brincaban al compas de la danza. Al verla, Deméter, no pudo menos que esbozar una leve sonrisa.
La bailarina era francamente prodigiosa, pues no tenía cabeza, sus pezones eran sus ojos y su vulva era su boca. Con aquella deliciosa boca empezó a contarle a Deméter unas historias muy graciosas. Deméter sonrió, después se rió por lo bajo, y finalmente estalló en una sonora carcajada. Ambas mujeres, Baubo, la pequeña diosa del vientre y Deméter la poderosa diosa de la Madre Tierra, se rieron juntas como locas.

Aquella risa sacó a Deméter de su depresión y le infundió la energía necesaria para reanudar su búsqueda, y con la ayuda de Baubo, de la vieja bruja Hécate y del sol Helios, consiguió finalmente su objetivo. Perséfone fue de vuelta de nuevo a su madre. El mundo, la tierra y los vientres de las mujeres volvieron de nuevo a crecer.

LAS DIOSAS OBSCENAS, 3


(Extractos de “Mujeres que corren con los lobos”, capt.11: “El calor, la recuperación de la sexualidad sagrada)


El lenguaje, por lo menos el castellano, dificulta enormemente la comprensión de las diosa de la obscenidad, como no sea en términos vulgares.
A través de los significados dados al adjetivo obsceno se comprenderá por qué razón este aspecto del antiguo culto de la diosa fue desterrado bajo tierra. Consideremos estas tres definiciones del diccionario.
. SUCIO (*1). El significado del término se h extendido hasta abarcar cualquier tipo de suciedad y especialmente el lenguaje obsceno.
. PALABROTA. Palabra obscena, expresión utilizada para designar algo que se ha convertido en social o políticamente impopular o sospechoso, a menudo a causa de críticas y descalificaciones o por no seguir las tendencias del momento.
. OBSCENO(*2). Del hebreo antiguo ob, con el significado de maga, bruja.
(*1) Según el diccionario Crítico Etimológico de J. Coraminas: del latín “sucidus”: húmedo, jugoso, derivado de “sucus”: jugo, savia.
(*2) Según el diccionario de J. Coraminas: del latín “obscenus”: siniestro, fatal, indecente.

Subsisten, en todas las culturas del mundo, vestigios de cuentos que han sobrevivido a las distintas purgas. En ellos se nos dice que lo obsceno no es vulgar en absoluto sino que más bien se parece a una especie de criatura de naturaleza fantástica que uno quisiera tener por amiga y cuya visita desearía con toda el alma recibir.

He comprendido que la importancia de estas antiguas diosas de la obscenidad es su capacidad de soltar lo que estaba demasiado tenso, borrar la tristeza. Es el cuerpo el que se ríe con los cuentos del coyote, las frases de Mae West, etc. Las travesuras y el humor de las dios obscenas pueden hacer que una vital modalidad de medicina se extienda por todos los sistemas neurológicos y endocrinos del cuerpo.


LAS DIOSAS OBsCENAS 2


(Extractos de “Mujeres que corren con los lobos”, capt.11: “El calor, la recuperación de la sexualidad sagrada)



Mucho se podría escribir acerca del uso y abuso de la naturaleza sensorial de la mujer y acerca de la manera en que ellas y los demás reprimen sus ritmos naturales o intentan apagarlos por completo.
Pero vamos a centrarnos, en su lugar, en un aspecto que es radiante y decididamente salvaje y despide un calor que mantiene caldeadas las buenas sensaciones.
Hay un aspecto de la sexualidad de las mujeres que en la antigüedad se llamaba “lo obsceno sagrado”, no con el significado con que hoy utilizamos la palabra obsceno, sino con el de sexualmente sabio e ingenioso. Se tributaban a las diosas unos cultos dedicados en parte a la irreverente sexualidad femenina. Los ritos no eran despreciativos sino que más bien pretendían representar algunas partes del inconsciente que incluso hoy en día siguen siendo misteriosas e inexploradas.

La misma idea de la obscenidad como un aspecto de la sexualidad sagrada, es esencial para la naturaleza salvaje. Había en las antiguas culturas femeninas unas diosas de la obscenidad llamadas así por su ingenua, y sin embargo astuta, lascivia

LLAVE TONAL PARA EL RAYO DORADO, 4


LLAVE TONAL PARA EL RAYO DORADO, 3